Ciudad de Huarochiri, Peru  

"Huarochirí en Texas, USA"

 
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Actualizado:Junio 2014,   
 
 
Viviendo más allá de las fronteras
Por Pedro Pablo Inga Huaringa

El hombre es la medida de todas las cosas, nos dice el filósofo griego  Protágoras de Abdera, y podríamos aplicar nuestra filosofía sobre ese  pensamiento, para entender que en la medida que el hombre ha ido ampliando sus  conocimientos, también ha ido valorando su razón de ser, su propia humanidad.  En esa escala de valores, el hombre ha ido desarrollando a través de la  capacidad de raciocinio que le fue entregada por su creador. Pero muchas veces  la geografía, la economía o la sociología, no siempre van de la mano con la  capacidad creadora o el deseo de superación, cual tal vez indujo en el hombre,  el deseo de viajar, desplazarse, emigrar en busca de nuevos horizontes.

El criterio del clima para rendir un homenaje de aniversario para mí ha sido siempre el mismo. Es el espacio que encuentro para expresar libremente mis recuerdos e ideas. Siempre tengo claro mis recuerdos de hombres que han hecho un impacto positivo a la sociedad. Escribo estas líneas bajo el efecto de los acontecimientos recientes en Dallas, Texas, como a mí, deslumbra los efectos del recuerdo peruano norteamericano.

Recuerdo mi emoción cuando yo era muy joven y trabajaba en el segundo turno de la informática en el Parkland Memorial Hospital en Dallas, Texas. Mi vida estaba llena de esperanzas y sueños por delante de mí. La ciudad de Dallas también era muy joven, así, apenas un siglo de antigüedad. Dada la naturaleza de la juventud que todos nos sentimos invencibles. Pero en 22 de noviembre de 1963, comenzó como cualquier otro día en el hospital del condado muy ocupado como siempre. Los empleados de aquella época sabíamos que  el presidente y la primera dama estaban de visita en Dallas, pero nadie soñó que Parkland jugaría un papel tan importante en ese día.

Los aniversarios invitan recuerdos, como la celebración y  la tristeza, de logros y de arrepentimientos. Son oportunidades de sentir de nuevo, de escuchar y ver las cosas como estaban hasta que se deslizan lejos de nuestra conciencia. Por ejemplo el recuerdo inolvidable de la celebración del aniversario del centenario de nuestro Club Héroes de la Breña, fue para mí lo más gloriosos desde mi niñez en Huarochirí. Fue un evento para recodar y celebrar los esfuerzos de nuestros abuelos y antepasados. Pero, aquí en USA como peruano americano, el recuerdo de tristeza fue la muerte del presidente Kennedy en Dallas, Texas. Su muerte lo hemos visto, con lágrimas y con una angustia creciente. ¿Porque? Porque lo admirábamos y su muerte fue profundamente personal que está en mi memoria, porque también él levantaba mi espíritu, y su imagen ha cambiado mi vida para bien, y me ha inspirado profundamente para obtener el sueño Americano.

Flama eterna a John F. Kennedy en el Cementerio de Arlington, Virginia USA.

Huarochiri, Peru

Tengo muy vivida la impresión que me hizo la muerte y ahora la conmemoración del 50 º aniversario de la muerte de John F. Kennedy, el 35 º presidente de los Estados Unidos, me hiso ver de cerca lo que era para la gente de esa generación, un visionario y una inspiración. El presidente mortalmente fue herido y luego fue llevado a la sala de emergencias de Parkland a las 12:38 de la tarde, y fue declarado muerto un poco tiempo después. Desde entonces, y desde ese momento Parkland es parte de la historia que ha quedado presente en los empleados antiguos y actuales. Desde luego me siento orgulloso de haber estado trabajando en ese momento y ser parte de esa historia Estadounidense.

En los integrantes de Parkland se ha llenado de un sentido que impulsa a la mejora, no sólo en la imagen sino en el progreso del trabajo duro de muchas personas. Yo fui y soy parte de Parkland y de esta ciudad de Dallas. Fuera de la tragedia de la muerte de Kennedy concedió una oportunidad para nosotros, la oportunidad de aprender cómo enfrentar el futuro, cuando era un tiempo  más oscuro y un tiempo más incierto. Los jubilados teníamos la obligación moral de participar en la conmemoración de los 50 a años de la muerte del presidente Kennedy para rendir homenaje a un idealista sin ilusiones, que ayudó a construir un mundo justo e igualitario. Pues nos reunimos varios cientos de personas bajo el pórtico para una ceremonia solemne de oración y recuerdos.

Un vista de entrada a la emergencia, de aquella época, de Parkland Health Hospital System en Dallas, Texas USA.

Pakland Hospital

Paralelamente a estas acciones, como describía en mi último libro, desde niño soñaba algún día con llegar a este país, llegué y aquí aprendí a vivir como un inmigrante, soñando y aprendiendo los valores de una nueva sociedad. Fue una decisión personal de alejarme de un sistema político y de una sociedad que me sofocaba. Han pasado los años, pero ese sistema político de mi tierra natal sigue como una enfermedad mental, y al mismo tiempo las autoridades electos, proliferan en ella y fracasan en su gestión, por una u otra vez las tentativas de arriesgar esa costumbre de la corrupción. Pensaba que el objetivo de la descentralización y reformas Municipales eran destinados a fortalecer a provincias y municipios, para que los alcaldes se conviertan en actores fundamentales para combatir la pobreza aplicando los programas del gobierno. Ocurre todo lo contrario, los alcaldes, como el de Huarochirí, con fondos y tributos recibidos, hace gastos que no corresponde al programa, sin transparencia ni bajo un marco legal.

Esto es una incapacidad profunda de un alcalde para discriminar entre la verdad y la mentira, entre la realidad y el engaño. Aprovechan del manejo flexible y oportuno del presupuesto y del personal. Eso explica porque en pueblos como Huarochirí siguen en el atraso. Ahora que vienen las elecciones regionales, los políticos cosecharan votos para hacerse elegir presidente regional, alcalde provincial o distrital. Así irán de discurso en discurso prometiendo con sus ideas populistas, que seguramente gustan y aplauden. Lo cierto es que los servicios públicos, educativos, de transporte o sanitarios, serán tan ineficientes como de costumbre. No me apenan, en cambio, sino me irritan, porque en ellos no hay la excusa de la ignorancia, sino de alcaldes deshonestos. Al saber esto, produce tristeza, vergüenza y preocupación para los que vivimos en el exterior.

Desde que salí del Perú, creo que al comienzo, ser un inmigrante implica sentirse fuera de lugar, al saber que no soy de aquí, sino de allá. Pero hay que tener la conciencia de aprovechar las oportunidades que se presenta. Porque, nadie me obligó a irme a Estados Unidos, pero llegué, me eduqué y me quedé. Me casé y formé mi familia, y donde  vivo aun soy un peruano. Esos son tiempos interesantes, buenos y muy buenos para ser un ciudadano y un informático productivo. No soy el mismo que dejó Huarochirí, Perú, soy lo que quise ser.  De cierta manera, por ahora, no tener nada que hacer en mi tierra natal, excepto opinar desde lejos, me ha dado la flexibilidad y la tranquilidad que requiere a una persona con ambiciones para seguir mi camino. Tener mi casa y mi familia cerca, no pienso constantemente en  regresar al Perú.

De todos los años que he vivido en Estados Unidos, recuerdo con cariño los eventos que pasé en esta querida tierra. Por eso quiero tanto a Estados Unidos como al Perú, y me deuda con ella es tan grande como el agradecimiento que lo tengo. Me ha albergado por la mayor parte de mi vida, me ha educado, me ha dado empleo, me ayudado en salir adelante profesional y económicamente, me ha cuidado mi libertad de expresión y me ha dado mis mayores alegrías mis tres hijos nacieron aquí. Soy idealista, aun me quedan por adelante unos años de mi vida. Soy simultáneamente un hombre de edad, lo que fui y lo que quise ser. La tierra natal Huarochirí me sigue jalando, pero Estados Unidos con su obsesión por lo nuevo, casi en todo y sobre todo la tecnología, me ha enseñado, también, a mirar hacia delante para tener una vida más tranquila, interesante y muchísimo menos estresante. Desde luego me dedico bastante a informarme, estar al día con lo que sucede, observando las noticias desde mi computadora.

Queridos amigos, ha llegado la hora de volver a lo concreto, a un lenguaje que de veras comunique mis sentimientos. Eso para mí significa un esfuerzo continuo, para devolver las palabras de sinceridad al amigo sincero, a fin de que otra vez expresen la realidad vivida, aquel espacio donde se dicen claramente y hacerlo sin temor. Desde esta perspectiva, el Perú es para mí un Huarochirí donde nací pero muy pocos años viví, tierra de mis padres, mis tíos y mi abuelo, a quienes veía religiosamente, me decían “Pablito de ojos azules”, era la mejor forma de describirme cariñosamente. Son los buenos recuerdos, aunque me causa mucho trabajo, pero tengo que decirlo para tener la tranquilidad que necesita un hombre de mi edad.

Como ocurre en los inmigrantes, vivir en este país acentúa el dilema personal, tal vez soy, al mismo tiempo, de dos países. Hecho en Huarochirí, Perú y desarrollado en Estados Unidos, donde estoy convencido que desde lejos se be mejor los toros bravos.

Dallas, 28 de Noviembre de 2013.